

De los creadores de Thorgal, una incursión en un género nada habitual en ellos. Un trabajo preciosista. La decisión del color, tonos sepias y blancos casi quemados en toda la obra (alguna excepción, como la sangre), como si de daguerrotipos se tratara, nos tiene siempre presente que es el pasado, que en definitiva es otra obra histórica y que, como tal, reconstruyen el poblado, la llegada del tren y cuantos tópicos sean precisos. Incluso el título "Western", que viniendo de quien viene suena casi a alivio.









